
Es triste que en pleno siglo XXI seamos testigos de tragedias humanas en forma de guerras y conflictos armados, pero la realidad es que todavía no estamos en un punto de la historia en el que las guerras sean precisamente historia. El fútbol, ??como evento que reúne a miles de personas a sus estadios, no es ajeno a las tragedias, y es que en la historia de este deporte hay grabados algunos hechos desafortunados y que han dejado muchas víctimas mortales y más heridos.
La mayoría de estas tragedias pero, estuvieron causadas por aludes humanas producidas por malos condicionamientos de los estadios, falta de seguridad y control, o exceso de actividad por parte de la grada. Excesos provocados por la euforia de una celebración o por la lucha entre aficiones-radicales-que no saben dónde están los límites del deporte y el respeto.
Lo que ha pasado en Port Said, Egipto, sin embargo, no es causa de una rivalidad puramente deportiva, sino que otros factores hay confluido, principalmente políticos: toda una trampa mortal. El contexto es el siguiente: se enfrentaban en esta ciudad del norte de Egipto el local Al Masri y el visitante Al Ahly, equipo de El Cairo y uno de los más importantes del continente africano (ha estado presente en algunas de las últimas ediciones del Mundial de Clubes), en un partido de la liga regular egipcia.
Al entrar al estadio, la afición del Al Masri recibió el equipo visitante con piedras. Con el 0-1 en el marcador, el partido se tuvo que suspender 15 minutos, pero después se pudo reanudar la actividad. La violencia, que dejó un balance de 74 muertos y miles de heridos, estalló nada más acabar el partido, con victoria local por 3-1.
Un aficionado que podría estar vinculado con el Al Ahly saltó al campo con una barra de hierro, y fue entonces cuando miles de seguidores del Masri fueron a por él y por la afición visitante. El pánico y el terror desataron una tragedia en la que la policía y los soldados se mantuvieron pasiva, por miedo a los radicales, decía el director del estadio, Mohamed Yunus. Los jugadores se sentían abandonados, solos a merced de la violencia que se les venía encima sin protección alguna. Ni fuerzas de seguridad ni ambulancias ante la avalancha de seguidores radicales que saltaron al campo para perseguir jugadores y aficionados del Al Ahly.
Desde los sectores contrarios al ex líder Hosni Mubarak, Los Hermanos Musulmanes acusan a las autoridades y fuerzas de seguridad de permitir la situación que se vivió en Port Said, y añaden que aunque el jefe del régimen haya caído, todos sus hombres siguen en su sitio. Yunus sin embargo, apuntó que las aficiones ya habían calentado el partido la semana anterior a través de las redes sociales. Un aspecto importante en las revueltas de la zona.
Una tragedia con un componente político muy marcado, pues es consecuencia de todo lo ocurrido en el país en los últimos meses. Por lo que han dicho tanto algunos testigos como el entrenador de otro equipo de la liga, el español Juan José Maqueda, suele haber bastante seguridad en los estadios, pero cada vez menos respeto a la policía, ya que se cree que son los culpables de la represión, y la gente va a por ellos.
Ante todo el panorama, y ??ya que los incidentes se han extendido de forma menos sonada en otro estadio de El Cairo donde se disputaba un partido entre el Zamalek y el Ismaili, la federación de fútbol egipcia ha decidido la suspensión indefinida de la liga, como no podría ser de otra manera.
Todo ello deja varias cosas que pensar. Primeramente, si vale la pena hacer esfuerzos para intentar calmar la situación política a través de un elemento dentro de la sociedad como es el deporte, y concretamente el fútbol. Un elemento que aunque pueda dividir, es cierto, algunas poblaciones, la verdad es que los valores que desprende, ha unido a muchas otras. Pero la tragedia de Port Said no es fútbol, ??es el resultado de la fractura de una sociedad que se encuentra en una inestable situación política muy delicada, y que necesita que la democracia triunfe y que quien hizo mal abandone sus cargos y deje lugar para gente que apueste por la paz y la unión de una sociedad como la egipcia.
Miles de personas ya han salido en El Cairo a protestar por lo ocurrido en Port Said, y se enfrentaron con la policía, en lo que podría ser un anticipo de una nueva ola revolucionaria en tierras egipcias (y quién sabe si árabes) . Todo ello parece llevar a un presente duro, difícil y de transición inestable, pero a un futuro que por fuerza ha de llevar la democracia y la paz en este país africano.
http://algukexplicar.blogspot.com/2012/02/port-said-o-quan-la-politica-embruta-el_02.html
Artículo escrito por roginho
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