
Los hoax existen desde hace muchos años en Internet. Antiguamente se utilizaban para difundir virus a los ordenadores a través de mails con información engañosa. Hoy en día siguen existiendo, pero no es sólo para contagiar con virus, a veces también por el simple hecho de fastidiar, para hacer spam o para ganar notoriedad.
Pero las redes sociales han dado más fuerza a estas trampas. Hace unas semanas, una entrevista en la BBC dio la vuelta al mundo gracias a Facebook y Twitter básicamente, donde un presunto broker americano hablaba de una manera totalmente fría acerca de la situación de la crisis económica y como se aprovechaba todo el colectivo financiero sin cargo de conciencia.
Hace también unos días, gracias a la fuerza de difusión de Facebook, muchos usuarios de la red se hacían eco de una noticia del 2005 donde se hablaba de que el Partido Popular llevó a un experto (?¿) al Senado que afirmaba que la homosexualidad era una enfermedad. Obviamente, la gente no se daba cuenta que la noticia era antigua y no actual como pensaban cuando lo compartían y lo esparcían como la pólvora. Desde el propio medio admiten que no habían sido ellos los que habían empezado a re-difundir la noticia. Y no es la única que se volvía a sacar a la luz.
Internet y las redes sociales, como ya hemos visto en los últimos grandes eventos, tienen un poder de convocatoria nunca antes soñado por nadie, y por lo que hemos visto no hace falta mucho para dar notoriedad a las cosas que ya no la tienen o que, incluso , no la merecen. Sólo hay que saber qué hilos mover, a quien difundir y cómo hacerlo para poder sacar provecho aunque sea con objetivos maliciosos. Y aquí es donde entra el sentido común de cada uno. Porque sin eso, seguiremos como en el pasado...
Artículo escrito por Christian (Gentnormal.com)
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