
Es una obra muy peculiar precisamente por las dos razones que inspiraron al autor. Fue escrita cuando la esposa del autor estaba embarazada y no sólo está situada en la Venencia de Giacomo Casanova, sino que él pasa a formar parte de la ficción de L'Espera.
En el cuarto de la condesa entra para tenerle cuidado una criada del pueblo (Clara Segura). Las dos mujeres están embarazadas, como es normal la pobre da muchas explicaciones a su señora de cómo se enamoró y como fue el asunto que la hizo quedar embarazada a pesar de ella estar casada (tenía el marido lejos trabajando).
La condesa está embarazada (Marta Marco) y está todo preparado para casarse con otro hombre que la hará princesa. Las conversaciones entre las dos futuras madres son al principio discretas porque hay el factor de clase. Este factor primero lo rompe la criada, como ya hemos dicho, y luego lo rompe la condesa. Esto quiere decir que se inicia un acercamiento emocional y de complicidad entre las dos jóvenes. Estas relaciones van quedando cortadas cada vez que entra en acción Isabel Rocatti, que tiene la responsabilidad de vigilar el comportamiento de la condesa.
Como se adivina hay diálogos con un claro contenido de clase y, más interesante, otros con un contenido feminista. La obra es un verdadero drama en todo su sentido, es decir, tiene escenas muy divertidas, pero a medida que avanza la situación se va haciendo cruda porque uno de los dos bebés nacerá muerto.
Aunque me declaro fan de Marta Marco hay que decir que las otras dos mujeres bordan sus respectivos papeles. Incluso habría que decir que Clara Segura es la que hace un trabajo más atrevido porque hace un cambio mientras está medido en la dueña hasta que ya la tiene bien moldeada.
Reseña escrita por L'avi Albert
Cargando



