
Las coincidencias pueden tener que ver con la oportunidad llegada de cierta información especial que no sabemos cómo conseguir, o con la súbita comprensión de que la experiencia que vivimos en el pasado, con cierta afición o interés, era en realidad una preparación para proporcionarnos una nueva oportunidad o un trabajo.
Al margen de los detalles con que pueda presentarse una coincidencia particular, el hecho es que resulta demasiado improvable que haya sido consecuencia del azar o mera casualidad... En cierto modo sentimos que tales acontecimientos estaban de algún modo predestinados, que se esperaba que sucedieran exactamente en el momento en que lo han hecho con el fin de reorientar nuestras vidas hacia una nueva y más inspiradora dirección.
Artículo escrito por Vanesa Madrid
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mou_84, hace 9 meses
Muy muy cierto! Hace un tiempo q a las casualidades prefiero llamarle causalidades, cuando crees q todo pasa por algo, tiene más gracia el juego