
Esto es Maquiavelo puro, en la página 61 de sus Discursos (edición de Alianza). No hay prácticamente nada en El Príncipe que supere este aforismo.
"De todo lo dicho se deduce la dificultad o imposibilidad que existe en una ciudad corrupta para mantener una república o crearla de nuevo, y si, a pesar de todo, la hubiese de crear o mantener, sería necesario que se inclinase más hacia la monarquía que hacia el estado popular."
Como he dicho antes, Maquiavelo elige la forma de gobierno más estable cuando los tiempos lo permiten, pero no descarta las demás en absoluto. Si se quisiera reducir su opinión a una fórmula, se podría decir que prefería la república en la estabilidad y el principado, o monarquía, en tiempos de crisis y de disipación. Esto es una simplificación excesiva, pero ya sirve para que se vea que Maquiavelo no creía en dogmas ni soluciones universales, lo cual no perjudica su agudeza mental ni su claridad de visión.
Disertando sobre la magistratura romana conocida como la "dictadura", en la que se daba el poder de la república a un solo hombre por seis meses (en casos de emergencia), afirma que toda república debería tener un cargo así en reserva, e incluso dice que "cuando a una república le falta un procedimiento así, es preciso que se venga abajo siguiendo las leyes o viole las leyes para no venirse abajo". Él habla en este libro de cómo se constituye y se mantiene un sistema firme, sin importarle si ha de ser con buenas o malas acciones. Vuelvo a decir que el que dijera que el pueblo debía ser la base de la república, era porque consideraba que el pueblo era la mayor fuerza estabilizadora y solía ser prudente al decidir. Pero entendía siempre que había de ser un pueblo bien constituido como el romano, pues ante cualquier indicio de corrupción o servilismo, la monarquía era entonces lo que se imponía.
"Un príncipe que quiera hacer grandes cosas necesita aprender a engañar". Esta sentencia de la página 230 trae a la memoria el más célebre capítulo de El Príncipe, donde Maquiavelo establece sus directrices en cuanto a dar y cumplir la palabra. Y no lo contradice en absoluto, como se ve. Por si quedan dudas, el capítulo 40 de los Discursos se titula "Que emplear el engaño en la guerra es algo digno de alabanza".
"después de una mutación de régimen político, de república en tiranía o de tiranía en república, es necesaria una persecución memorable de los enemigos de las condiciones actuales".
Si no es así, el nuevo orden se desmorona enseguida, le pese a quien le pese.
"las amenazas son peligrosísimas, y en las ejecuciones no existe peligro alguno, porque el muerto no puede pensar en la venganza"
Bocados de realidad contra fanfarrones y moralistas en la página 320. Maquiavelo nunca previene contra el matar/eliminar adversarios, pero sí, y mucho, contra amenazarlos, injuriarlos o humillarlos, "pues [un príncipe] nunca podrá despojar a nadie tanto que no le quede un cuchillo para vengarse, ni podrá deshonrar tanto a nadie que no le quede un ánimo obstinado en la venganza". Más tarde, concluye con su contundencia elegante que "a los hombres, o se los halaga o se los elimina".
Como muestra inequívoca de su alegre amoralidad, un pasaje de la página 433: "en las deliberaciones en que está en juego la salvación de la patria, no se debe guardar ninguna consideración a lo justo o lo injusto, lo piadoso o lo cruel, lo laudable o lo vergonzoso, sino que, dejando de lado cualquier otro respeto, se ha de seguir aquel camino que salve la vida de la patria y mantenga su libertad".
Para dejar claro que Maquiavelo no reniega de El Príncipe, tenemos una referencia que él mismo hace a tal libro, justamente para ahorrarse hablar del capítulo que ya he mencionado sobre conservar o romper la palabra dada. Está en la página 435, y dice "si esto es digno de aprobación o no, y si un príncipe debe comportarse así o no, es algo que he discutido extensamente en mi tratado sobre El príncipe, por lo que ahora no entraré en esa cuestión". No hay lugar para el error: Maquiavelo se remite a su otra obra para no tener que repetir opiniones. Eso significa que no cree que deba corregirlas ni anularlas.
"Una multitud sin cabeza es inútil", dice a propósito de una vez en que el pueblo romano se retiró al monte Sacro como protesta contra el senado, pero nadie se atrevió a dar razones. Maquiavelo no concebía un sistema sin jerarquías, por más republicano que fuese.
Relacionado con el último punto, diré que Maquiavelo también sabía que a la plebe a menudo se la debe "guiar", puesto que, aunque prudente en sus decisiones y elecciones, "se engaña, en general, al juzgar las cosas y sus circunstancias", y más tarde también dice que "el pueblo, engañado por una falsa idea de bien, desea muchas veces su propia ruina, y si alguno en quien el pueblo tenga mucha confianza no lo persuade, demostrándole que eso es un mal y dónde está el auténtico bien, traerá sobre la república infinitos peligros y daños."
Naturalmente, él reconoce que esto es lo mismo que les pasa a los príncipes y monarcas en general, y de hecho en mayor medida, por eso que he dicho del efecto estabilizador de la masa que en el monarca no se da, pero nuevamente se desvanece la imagen de Maquiavelo como una especie de partidario de la equidad social por razones morales. Así, pues, dice en la página 380 que "la mayoría de las veces es más seguido quien se hace temer que quien se hace amar" y, en la 179, que "el gobierno del pueblo es mejor que el de los príncipes", pero enseguida añade que "los príncipes superan a los pueblos en el dictar leyes, formar la vida civil, organizar nuevos estatutos y ordenamientos" mientras que "los pueblos son superiores en mantener las cosas ordenadas", lo cual, además de mostrar otra vez que él solamente habla de lo que es más práctico según el momento, sugiere un tema fascinante, pues es la polémica eterna entre el hombre y la sociedad. En los Discursos desaprueba los actos de los grandes hombres como César, Mario o Sila, porque atentaron contra la república mirando sólo por su propio bien. Esto no se debe tomar como indicación de lo que Maquiavelo opinaba sobre los hombres (y que queda más claro en El Príncipe), porque en los Discursos, Maquiavelo habla de lo que es bueno o malo para una república, y está claro que los mencionados fueron la ruína de la república romana. Creo que se equivoca quien entienda por todo esto que Maquiavelo no era sincero cuando elogiaba a César Borgia en El Príncipe. A veces cuesta de entender que Maquiavelo estaba por encima de valoraciones morales fijas (de un Bien y de un Mal), y que era capaz de admirar a hombres como Julio César y al mismo tiempo lamentar que con su conducta llevaran sistemas de gobierno a la perdición.
Puede que Maquiavelo prefiriese, porque algo debía preferir, como todo el mundo, que los individuos se sacrificasen por la república en lugar de buscar su propio beneficio, y que por lo tanto reprobase de verdad a los prohombres romanos del final de la era republicana, pero aunque fuese así, no era tan obtuso como para no admirar las magníficas cualidades (la "virtud", que decía él tan a menudo) que poseían esos grandiosos personajes. Otra indicación en ese sentido es el análisis que hace de las acciones de Manlio Capitolino, que fue el más destacado de los romanos que resistieron la invasión gala del 391 a.C., y lo honraron por ello, pero más tarde acabó condenado a muerte porque su ambición lo hizo peligroso para la república.
Maquiavelo lo alaba por sus dotes naturales y su valentía que salvaron a Roma en un momento de apuro, pero al mismo tiempo cree que los romanos actuaron bien y de acuerdo con los principios que ellos mismos habían establecido cuando lo condenaron a muerte (aunque después lo echaron de menos), pues otra cosa habría significado el principio del fin de la república. De hecho, llega a decir que si Manlio hubiese vivido 300 años más tarde, habría sido un personaje de la fama de Sila o Mario.
Así, pues, creo que queda claro que donde algunos ven contradicción, hay más bien diversidad de ideas y tolerancia con lo discrepante, aunque todo siempre en un solo sentido: el concepto que tenía Maquiavelo de la política. Maquiavelo, un hombre libre de prejuicios.
Aquí la primera parte del artículo: http://www.patatabrava.com/espais/wild_bill.htm?blo32743
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