
Entre otras cosas, nos encargábamos de pensar, diseñar y programar soluciones on-line para otros departamentos que, hasta ese momento, desconocían el poder de la red y seguían usando los medios tradicionales para realizar su trabajo.
Éste era el caso de Filmax Profesionales (http://profesionales.filmax.com/): una herramienta creada para el departamento de prensa que consistía en una web a través de la cual todos los medios de comunicación podían acceder y descargarse contenidos relacionado con Filmax: trailers de películas, fotos en alta resolución, información, etc.
La novedosa herramienta tenía la opción de enviar e-mails masivos a todas las personas registradas en su base de datos, lo que incluía los principales directores, editores, redactores o columnistas de la mayoría de los medios de comunicación que conocemos: desde teles de tirada nacional, hasta pequeños periódicos locales; en total más de 6.000 periodistas se encontraban registrados en la base de datos, la verdad es que era impresionante.
Cuando Filmax Profesionales llevaba una temporada en correcto funcionamiento, el departamento de prensa encargado de gestionar y actualizar los contenidos me pidió una pequeña modificación de la misma: necesitaban poder realizar envíos de e-mails segmentados; pudiendo filtrar dichos envíos por tipo de medio, nombre del soporte, etc., así que un buen día me puse manos a la obra y empecé a teclear líneas y líneas de código, modificando partes esenciales de la herramienta sin que nadie que la estuviera usando se diera cuenta.
Cuando lo tenía todo listo -o eso creía yo- llegó el momento de probar los cambios que había realizado, así que programé un envío a todas las personas del sistema que estuvieran categorizados dentro de la empresa "Filmax", lo que solamente me incluía a mi y a otros tres compañeros de departamento.
Apareció una ventana muy mona que, amablemente, me pedía introducir un título y un mensaje para los e-mails del envío. Supongo que, entre que tenía un día un poco nublado y que era la enésima prueba que realizaba, no se me ocurrió nada más original que teclear "Caca de vaca" en el campo de título y lo mismo para el mensaje principal.
Pulsé el botón "Enviar" y, después de aceptar un mensaje de seguridad que había programado para evitar errores -¿Seguro que deseas enviar este e-mail a todas las personas de Filmax?-, esperé.
Y esperé.
Y esperé...
-Qué raro... un envío a cuatro personas no tendría que tardar más de unos pocos segundos- pensé.
Fue entonces cuando lo vi claro. Un pequeño error en el código que acababa de modificar había hecho que el sistema pasara olímpicamente de la segmentación y estuviera realizando un envío a todos los contactos de la base de datos! ¡¡¡HORROR!!! ¡¡¡ESTOY ENVIANDO "CACA DE VACA" EN NOMBRE DE FILMAX A TODOS LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN QUE EXISTEN!!!
Por si la cagada no fuera lo suficientemente grande, el sistema estaba "tan bien" programado que justo en el momento de enviar los e-mails añadía, automáticamente, el logotipo de la empresa y una firma que ponía "Atentamente, departamento de prensa de Filmax", junto a un diseño muy corporativo. ¡OH NO!
Empecé a temblar.
Aún estaba reaccionando cuando entró por la puerta de mi despacho una chica del departamento de prensa. Siempre recordaré su cara: era una mezcla de perplejidad y odio hacia mi persona. Me miró. La miré y de mi boca solamente pudieron salir las palabras
-Creo que la he cagado, Ainhoa-
Ainhoa, sin soltar palabra, dio media vuelta y se largó.
Mi cerebro se puso a trabajar a una velocidad vetiginosa, intentando buscar una solución al error. Lo primero que se me ocurrió fue parar el envío (un tío listo, ¿eh?). Lo conseguí pero demasiado tarde; el sistema había enviado más de 3.000 correos.
Acto seguido me giré, aún temblando, hacia la mesa de mi derecha dónde se sentaba mi jefe:
-Manuel, creo que la he cagado bastante-
Le conté la situación y cuando se dio cuenta del error solamente contestó:
-¡Oh no! !Esto es una crisis¡ ¡Tenemos que solucionarla!-
Si sus palabras prentendían hacer un efecto calmante sobre mi no lo consiguió en absoluto...
Volví la cabeza hacia la puerta por dónde había entrado la chica de prensa y vi como aparecía el jefe de prensa y relaciones públicas de Filmax: uno de los peces gordos de la empresa. -¡UPS!- Estaba hablando por su teléfono móvil y descojonándose de risa. Me pasó su teléfono y me dijo:
-Toma, es el editor jefe de El Periódico de Cataluña. Acaba de recibir tu e-mail-
¡No podía creerme lo que me estaba sucediendo! La situación me superó y fui incapaz de decir ni una palabra, así que pasé el teléfono a mi jefe y él se disculpó por mi. Al colgar, yo me esperaba la bronca del siglo pero pasó todo lo contrario: entre risas y carcajadas, los dos jefes empezaron a mofarse de mis dotes como programador y finalmente consiguieron que me calmara. Dejé de temblar.
Al cabo de unos minutos decidimos enviar un e-mail corporativo a todos los medios de comunicación explicando la cagada y pidiendo disculpas por el tremendo error. Por suerte todo quedó en una anécdota que años más tarde puedo contar, pero creedme que en ese momento llegué a pensar que sería mi último día en la empresa.
Consejo para programadores de sistemas: NUNCA pongáis frases surrealistas durante las pruebas de vuestras herramientas. Siempre es mejor usar "Esto es una prueba" o "Test 01 de la aplicación". ¡Os ahorraréis muchos dolores de cabeza!
P.D: La imagen del post es una captura del e-mail original que se envió. No está mal...
Cargando




Frink, hace 6 meses
Gran.