
El Liverpool fue un club cualquiera en Inglaterra hasta la llegada del entrenador escocés Bill Shankly a principios de los 60. Él dio al club algo mucho mejor que títulos. Ganó ligas, pero sobre todo fundamentó una estructura orgánica, un ser que fuera más allá de él mismo, insufló vida al Liverpool y se aseguró que podría seguir funcionando cuando él ya no pudiera continuar. Él fundó el famoso "Boot Room", que era no más que una dependencia de las instalaciones del club donde Shankly se reunía con su staff y todos discutían de fútbol de manera informal, como colegas que eran. Eran Bill Shankly mismo, Reuben Bennett, Bob Paisley y Joe Fagan. Shankly dio pie, con sus métodos, en una especie de escuela. Durante los 60, y partiendo de la segunda división inglesa, él puso la base de un Liverpool campeón, que irrumpió en Europa con un empuje terrible. Curiosamente, Shankly dejó el Liverpool justo antes de su gran época, y fue entonces cuando se reveló el auténtico poder de su creación: Bob Paisley, uno de sus ayudantes, pasó a entrenador y llevó un equipo muy sólido, de futbolistas excelentes, si bien no decorado con superestrellas, a ganar una UEFA y 3 copas de europa en 6 años. Paisley sigue siendo por ahora el único entrenador de fútbol que ha ganado 3 copas de Europa. Todo ello después de que Shankly se desvinculara del club.
Paisley plegó el año 83, habiendo agotado sus recursos, y le sucedió otro de los miembros del "Boot Room": Joe Fagan, que condujo al club a otra copa de Europa (83-84) ya un subcampeonato el año siguiente (84-85). Este subcampeonato tuvo lugar en el estadio de Heysel, donde los aficionados del Liverpool causaron una avalancha humana que costó la vida a casi 100 aficionados, la mayoría de su rival aquella tarde, la Juventus de Turín. Esta animalada, sumada a ciertos antecedentes de la afición inglesa, que en los años 80 estaba desbocada, hizo que la UEFA prohibiera la participación en competiciones europeas a los clubes ingleses durante cinco años, y aquí se puede decir que se acabó el gran Liverpool . Kenny Dalglish, delantero distinguidísimo que sirvió brillantemente los colores del Celtic de Glasgow y del Liverpool mismo, dirigió el equipo durante esta travesía del desierto, con un éxito notable al menos dentro de Inglaterra, pero la prohibición estancó el equipo y los años noventa fueron el Manchester United y el Arsenal que le tomaron el relevo, y la hegemonía inglesa en Europa había terminado.
Es imposible saber qué hubiera pasado si la final de Heysel hubiera desarrollado sin incidentes, pero la historia anterior a la final nos habla de un Liverpool capaz de reciclarse indefinidamente y de superar sin problemas la pérdida de entrenadores y jugadores insignes , como Tommy Smith, Kevin Keegan o John Toshack, que fueron reemplazados por figuras como Graeme Souness o Kenny Dalglish, que a su vez presenciaron el ascenso de una nueva ola de talentos como Ian Rush y John Barnes. Creo que fueron un caso único en la historia del fútbol. Su estilo era bastante respetuoso con el balón para lo que son las islas británicas (la llamaban "passing game", y despreciaban el fútbol directo y visceral), pero no fueron revolucionarios de la táctica ni particularmente brillantes, junto a los titanes del fútbol que he mencionado al principio. Pero repito que son un caso único hasta ahora: una dinastía auténtica.
Como comparar esto con el Barça actual entrenado por Guardiola? creo que con las pistas que he ido dando desde el principio, ya se puede sospechar. Pienso que la gran virtud del Barça actual no es ninguna revolución táctica, ni siquiera ir avanzado en algún aspecto técnico a sus rivales, como era el caso de la Hungría de los 50, el Ajax de los 70 o el Milan de Sacchi. Este Barça amenaza Europa con una hegemonía muy duradera, que puede sobrevivir tranquilamente la pérdida de Pep Guardiola. Este Barça no lo ha creado Guardiola y, si se hacen las cosas bien, no muere con Guardiola. Este Barça viene de muy lejos, de una época en que se superaron los conflictos políticos internos y se hizo algo mejor que alquilar un arquitecto para poner cimientos a una gran construcción: se plantó una semilla, y eso es lo que la une con aquel Liverpool.
Yo no veo donde termina el Barça de ahora. Es una estructura orgánica, está pensado para reciclarse. Esto no quiere decir que deba ser infinito, pero a no ser que se hagan muy mal las cosas, tiene que durar. El Barça tiene, muy por encima de Guardiola, que es un administrador magnífico, una intención y una idea de cómo hacer las cosas.
No deberíamos confundir causas y consecuencias diversas para llegar a la conclusión de que Guardiola es la causa del éxito (me parece desconsiderada la forma en que se ha olvidado Rijkaard, aunque su Barça no fuera tan grandioso como éste), sólo porque es él el que ocupa un cierto cargo ahora. Él está en una situación singular, como Bob Paisley. Paisley no tiene mucho fama ni reconocimiento como entrenador, y eso que es el único que ha conseguido lo que no han conseguido ni Helenio Herrera, ni Béla Guttmann, ni Arrigo Sacchi, ni José Mourinho, ni Rinus Michels, ni Brian Clough, ni Vicente del Bosque, ni Udo Lattek, ni Fabio Capello, ni Giovanni Trapattoni, ni Marcello Lippi, todos entrenadores con más fama y prestigio. Guardiola será más conocido porque ya fue un gran futbolista, pero los dos tienen en común que están en el lugar adecuado, y no tendrían sentido en ninguna otra parte. Guardiola es el perfecto regente de este reino, porque conoce todos los rincones, sus gentes y el pueblo lo adora. Marchará cuando se note exhausto, y con todo lo que viene detrás, quiero pensar que sólo la capacidad autodestructiva de este club puede minar el camino. Esto o un golpe del destino de la magnitud de Heysel.
Es increíble la facilidad con que aparecen nuevos talentos y la facilidad con que se integran al equipo, incluso futbolistas que no tienen genio evidente, como Busquets, Pedro o el reciente Isaac Cuenca, que hace diez años habrían terminado en algún equipo de media clasificación, pero que, si se les da la oportunidad (una oportunidad real, no los últimos cinco minutos de algún partido de poca monta, o la titularidad en un partido sin valor práctico), demuestran mucho más valor que la mayoría de fichajes que se puedan hacer. El Barça, incluso el socio, ha descubierto el valor del profesional formado en la casa, y ha cambiado la mentalidad antigua, donde el futbolista de la cantera era víctima de una hostilidad estúpida mientras que el foráneo se recibía como un héroe, y siempre se construía el equipo alrededor del entrenador (Michels, Lattek, Menotti, Venables ...) o de la estrella del momento (Cruijff, Maradona, Schuster ...). El Barça ha entendido que puede depender de sí mismo. Hubo un Cruijff, en su etapa de entrenador, para arrancar el vuelo de un ingenio que se puede entender que había comenzado una década antes, con la fundación de la Masía. Ahora mismo es un organismo vivo, que sabe lo que quiere, que tiene un vivero de jóvenes inagotable, que precisamente todo el mundo sabe que funciona y que los chicos se les dan oportunidades, y eso hace que todos los que despuntan por el país, y hasta todo el mundo, quieran ir. A poco que la mentalidad culé acabe de hacer el giro y el victimismo y los complejos queden atrás, se puede realizar lo que el Liverpool dejó "a medio camino" (con 4 copas de europa es casi una obscenidad decir a medio camino, pero bueno, se entiende que Heysel fue un paro brusco, más que el final natural de un ciclo).
Artículo escrito por Wild Bill
Cargando



