
En el caso de la adicción al tabaco, existen dos tipologías de comienzo, una asociada al refuerzo social, como medio de obtención de sensaciones gratificantes y asociada cerebralmente a situaciones placenteras, y otra asociada a la evitación de sensaciones de vacío, ausencia de gratificación, obtención de relajación a corto plazo etc.
Nos centraremos en esta última tipología:
El fumar, produce un incremento de la dopamina,-neurotransmisor asociado al bienestar- en el sistema mesolímbico cerebral. Esto a su vez deriva en un aumento de los neurotransmisores colinérgicos relacionados con la memoria, el aprendizaje y la activación cerebral. A nivel autónomo aumenta el nivel de cortisol en sangre, lo que predispone para la acción en situación de amenaza y predispone a la reactividad emocional.
Si bien esto ocurre a corto plazo, nuestro organismo, trabaja siempre manteniendo la homeostasis,- esto es el equilibrio del organismo-, por tanto los receptores neuronales sufren una consecuente regulación a la baja al aumentar la intensidad de las recepciones neuroquímicas.
Es por ello que, una vez éstas tienen lugar, se necesita una mayor cantidad de tales neurotransmisores a nivel neurocerebral. Esto hará que se incremente la apetencia de nicotina para lograr el equilibrio inicial neuroquímico que se poseía antes de comenzar con el hábito del tabaco.
El sexo, la comida, las relaciones gratificantes de amistad y pareja, la lectura de un buen libro, el deporte, el viajar y todas aquellas actividades que resulten potencialmente gratificantes para una persona, aumentan de forma natural y no artificial la neurotransmisión de dopamina a nivel cerebral.
El tener el hábito de fumar provoca que la regulación emocional pase de depender del individuo a un agente externo. En situaciones de tensión o falta de gratificación, los fumadores tienden (o hasta hace poco tendemos), a fumar para obtener una modificación alterada de su estado de consciencia y sensaciones subjetivas, es decir, para modificar la emoción ansiógena, incongruente o nociva.
Las emociones predisponen de forma innata para la acción más adecuada en cada momento. La ansiedad por ejemplo, es resultado de un estado de incongruencia en el organismo, predispone para la acción porque eso es lo adecuado para eliminar el incremento energético asociado a la situación precipitante.
Es por ello adecuado, que tales emociones se liberen bien sea de forma activa (enfrentándose al problema o situación per se) o de forma pasiva pero adaptativa ( por ejemplo el ejercicio físico, la relajación) Pueden utilizarse métodos también eficaces de distracción cognitiva a corto plazo (una buena lectura, salir a pasear, ir al cine etc.) que provocarán la postergación de determinada acción o decisión, que tal vez y trasvasando la lógica aristotélica debe ser tomada en otro momento de más calma. (Como tradicionalmente alguien dijo: "en momentos de mudanza no hagas cambios").
Hay que tener en cuenta que ,al fin y al cabo, el estado emocional y de consciencia provocado por una emoción, modifica ligeramente el estado de percepción natural -disposicional-del individuo, por lo que luego, cuando ésta mude, al reequilibrarse el estado natural del organismo, todo se verá distinto)
El fumar, por tanto, inhibe las emociones que tan sabias son en el ser humano (más que la razón pues muchas veces es puro autoengaño), en vez de reconducirlas o descargarlas hacia alguno de los miles de destinos que potencialmente éstas poseen. (Recordar que por ejemplo el arte, la inspiración la poesía, son meros productos de la sublimación,-véase los mecanismos de defensa de S. Freud-).
Las emociones reprimidas pueden derivar en corazas caracteriológicas ( referencias en W. Reich), en conductas nocivas -como el mantenimiento de adicciones, acciones autolesivas, trastornos en la alimentación etc-, como otro modo de obtención del reforzador a corto plazo, es decir, la ansiedad, la relajación o el bienestar de forma pasiva y desadaptativa.
Lo adecuado por tanto es, que si estás dejando de fumar, para empezar, elijas el momento oportuno, no en momentos de cambios, o en momentos en que hayas perdido algún otro reforzador importante en tu vida, como pareja, familiares o amigos. Debes estar relajado para mantener tu nivel de percepción y atención en los niveles adecuados. Siempre te será más fácil si lo asociaste a un refuerzo positivo, pues en el otro caso deberás comenzar supliendo esa carencia inicial. El fumar es un hábito, es decir, un reducto de energía pero mal canalizada, y por tanto las conexiones neuronales que lo asocian a determinadas situaciones están fortalecidos.
Siempre que se elimina un hábito en la vida, al igual que si por ejemplo perdemos algo que nos es vital, esa energía por la que estaba ligada queda libre. Es cuestión de saber canalizarla de forma que te producta un crecimiento en vez de un descenso. (Y esto no siempre es fácil) Y procurar combinar los dos métodos: el afrontamiento pasivo y el activo, para que desbarate lo mínimo tu vida. Crear nuevos hábitos, estructurar de un modo diferente tu día a día, y lo más importante, volver a recuperar el control de de tus emociones e impulsos, propio de un estado de ego maduro.
Los comienzos no son fáciles pero el ser humano es libre o al menos, en este ámbito tiene la capacidad de serlo.
PD: Sobre el tema de la libertad del ser humano puede disertarse largo y tendido, pero será en otra ocasión...
Disculpad el giro que ha dado el tema pues al final he relacionado muchas cosas sin centrarme en el tema de las adicciones, ha resultado un texto un poco vago y abstracto al releerlo, pero no quería concretar o que quedase reducido al tema inicial, por otro lado no me ha disgustado el resultado, pues considero que finalmente he tocado muchos puntos, así que de momento no voy a cambiarlo... Toda nueva información al respecto es bienvenida!
Beatriz A. Abad Pobes
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Irlanda, hace 10 meses
El que estés cerca es positivo... yo tampoco escribo desde una absoluta lejanía... Gracias, si te ha servido de algo. Otro