
Las infecciones vaginales se previenen con una higiene continuada, lavándose las manos antes y después de usar el inodoro, usar ropa interior de algodón y evitar el uso de ropa ajustada. Además, otras medidas usuales son el uso del preservativo en las relaciones y acudir periódicamente al ginecólogo.
Las infecciones las podemos identificar rápidamente con los cambios en el flujo vaginal. El flujo puede ser normalmente espeso o elástico, transparente o blanquecino, etc. Sirve para arrastrar células viejas de la mucosa vaginal, manteniendo así limpia la zona genital femenina. En el momento en el que existe una infección, el flujo cambia de color, de olor y textura. Suele venir acompañado de picor, ardor, enrojecimiento, molestias en las relaciones sexuales o sangrado.
Pero tranquila, en estos casos lo que debes hacer es acudir a tu médico que con una exploración física determinará las causas y las consecuencias y te recomendará el tratamiento más adecuado. En algunos casos es conveniente tratar a la pareja.
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