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PREOPERATORIO
PREPARACIÓN PSICOLÓGICA
Cualquier técnica quirúrgica va precedida de alguna forma de reacción
emocional, sea manifiesta u oculta. Por ejemplo: la angustia en el
preoperatorio es una reacción anticipada a una experiencia que a los ojos
del enfermo, puede ser una amenaza para su estilo de vida, integridad
corporal e incluso su vida misma.
La persona a la que se le practicará una intervención, tiene grandes
temores, tiene miedo a lo desconocido, a la anestesia, a la muerte, al
dolor, amputaciones..., cada persona expresa el miedo en formas diferentes:
puede manifestarlo de manera indirecta, cuando formula muchas preguntas y
las repite constantemente, a pesar de que ya le fueran respondidas. Otra
reacción puede ser de retraimiento, evitando la comunicación,
concentrándose en la lectura o viendo la televisión. Hay quienes, por el
contrario, hablan incesantemente de cosas sin importancia.
El miedo relacionado con la anestesia, está ligado la muerte y al dolor;
expresiones, como "dormir para no despertar nunca más", o "sentiré el
bisturí". El paciente necesita saber que lo atenderán constantemente.
En muchos casos en que la cirugía es radical, el miedo es además a los
cambios de imagen corporal (amputaciones, cicatrices), miedo a la
separación de su pareja, responsabilidades familiares, laborales, el
pronóstico de una invalidez futura, a la pérdida de su independencia.
A menudo nos expresan miedos e ideas erróneas a nosotros, por nuestra
relación constante con ellos.
A veces durante la visita decimos algo que el enfermo interpreta de forma
exagerada, por ejemplo, si se aplazó la intervención, porque había
demasiadas intervenciones programadas o urgentes y sólo se le dice "hubo
que cambiar algunas cosas", este comentario puede despertar la preocupación
de que la causa de su retraso sea el deterioro de su estado.
Las sesiones de enseñanza, la enfermera/o, las combina con diversas
técnicas de preparación, con el fin de que la información fluya con mas
facilidad, enseñar es una importante función de enfermería y ayuda a
disminuir la ansiedad cuando el paciente sabe a que atenerse. Además si se
busca que las personas se cuiden por si mismas y sean independientes,
necesitan saber pronto el qué, el por qué, y cómo, de las actividades que
les ayudarán a recuperar un grado óptimo de funcionamiento después de la
intervención.
La enfermera/o debe valorar, qué desea y qué necesita saber el enfermo, ya
que en algunos casos, las explicaciones excesivas pueden ser peores que las
insuficientes.
El paciente que ha tenido una experiencia positiva con la cirugía puede ser
menos aprensivo, sin embargo, las vivencias negativas anteriores agravan
los temores, aquí la enfermera/o debe procurar que considere la operación
próxima como una situación nueva y no la repetición de la anterior.
Dedicar tiempo a responder a preguntas y brindar apoyo psicológico son la
mejor garantía de que el postoperatorio siga un curso más tranquilo, el
paciente duerme mejor, recuerda menos imágenes atemorizantes, necesita
menos analgésicos y se recupera con mayor rapidez.
También se debe tener en cuenta la terapia espiritual, cualquiera que sea
la religión de la persona. Sabemos que la fe tiene enorme capacidad de
apoyo, de manera que se deben de respetar y reforzar las creencias
individuales.
La preparación para la intervención puede durar varias semanas e incluir
estudios radiográficos, métodos de laboratorio y otras pruebas, nosotros
explicaremos al paciente la necesidad de estos estudios y la preparación
del paciente para ellas. Analizaremos los resultados de las pruebas
preoperatorias y comunicaremos al cirujano cualquier desviación de la
normalidad.
ESTADO NUTRICIONAL
Las necesidades nutricionales se valoran con la medición del peso y la
estatura del enfermo, el espesor del pliegue cutáneo sobre el tríceps,
circunferencia del brazo, valores de las proteínas séricas.
Las personas desnutridas tienen disminuidas las reservas de hidratos de
carbono y grasas, las proteínas del cuerpo serán utilizadas para mantener
el funcionamiento metabólico celular. La cicatrización de las heridas se
retrasa considerablemente en las personas desnutridas y puede dar lugar a
dehiscencia e infección de la herida, si la cirugía no es urgente se
retrasa hasta que el estado nutricional del paciente mejore siendo
necesaria, a veces, nutrición parenteral total.
Los obesos presentan numerosos riesgos quirúrgicos. El obeso es difícil de
atender por su peso, respira inadecuadamente cuando está sobre su costado
lo que aumenta el riesgo de hipoventilación y complicaciones pulmonares en
el postoperatorio. Además son más comunes la distensión abdominal, flebitis
y trastornos cardiovasculares, endocrinos, hepáticos y de vías biliares.
Las vísceras están agrandadas lo que exige un sobreesfuerzo del aparato
cardiovascular. El tejido adiposo está mal irrigado, por lo que las heridas
cicatrizan más lentamente, la dehiscencia e infección de la herida en este
tipo de enfermos es más frecuente. Además tienen más dificultad para
moverse en cama y caminar.
ESTADO RESPIRATORIO
El objetivo en los candidatos a una operación quirúrgica es que la función
respiratoria sea óptima.
La persona con trastornos pulmonares debe ser valorada con estudios de la
función de dichos órganos como espirometría y gases arteriales, para
precisar la importancia de insuficiencia respiratoria.
Las personas con patología pulmonar crónica pueden sufrir dificultades en
la oxigenación de los tejidos en el postoperatorio.
Se les enseñan ejercicios de respiración y la forma de usar un espirómetro
de incentivo.
ESTADO CARDIOVASCULAR
Un objetivo importante es que el aparato cardiovascular funcione
adecuadamente y cubra las necesidades de oxígeno, líquidos y nutrición
durante todo el período perioperatorio. Si el paciente padece hipertensión
no controlada se pospone la operación hasta que la presión arterial esté
bajo control.
Debido a la enfermedad cardiovascular aumenta el riesgo, en ocasiones la
intervención quirúrgica puede modificarse para adaptarse a la tolerancia
cardíaca del paciente.
En individuos con enfermedad cardiovascular es importante evitar cambios
repentinos de posición, inmovilización prolongada y sobrecarga del sistema
circulatorio con líquidos o sangre.
FUNCIÓN HEPÁTICA Y RENAL
El hígado tiene enorme importancia en la biotransformación de los
anestésicos, de manera que cualquier hepatopatía modifica la captación de
éstos. Las hepatopatías agudas, se acompañan de una elevada tasa de muerte
en cirugía, por lo que es conveniente mejorar la función de dicho órgano
antes de la intervención. Se realizarán antes de la intervención pruebas de
la función hepática.
Los riñones intervienen en la excreción de anestésicos. Están
contraindicadas las operaciones en individuos con problemas renales agudos,
salvo que sean una medida para salvar la vida o necesaria para mejorar la
función de las vías urinarias, como en el caso de la uropatía obstructiva.
FUNCIÓN ENDOCRINA
El individuo diabético que se somete a una intervención quirúrgica está en
riesgo de hipoglucemia e hiperglucemia. La primera puede surgir durante la
anestesia o después de la intervención y es consecuencia del consumo
deficiente de carbohidratos o sobredosificación de insulina.
La hiperglucemia puede ocurrir con el estrés quirúrgico. Aunque el riesgo
quirúrgico en la persona con diabetes controlado no es mayor que en el
paciente no diabético, el objetivo es mantener el nivel de glucosa
sanguínea en menos de 200 mg/100 ml.
La vigilancia frecuente de los niveles de glucosa en sangre es muy
importante antes, durante y después de la intervención.
Las personas con trastornos tiroideos que no están controladas, se
encuentran en riesgo de tirotoxicosis (en caso de trastornos
hipertiroideos) e insuficiencia respiratoria (en caso de trastornos
hipotiroideos). Es necesario valorar al paciente en busca de estos
antecedentes.
CONSIDERACIONES GERONTOLÓGICAS
La persona anciana que se somete a una intervención quirúrgica suele
presentar una combinación de problemas médicos además del trastorno
específico que motiva la operación. Estos pacientes rara vez señalan sus
síntomas a la enfermera o al médico, quizá por temor a que les
diagnostiquen una enfermedad grave o porque consideran dichas molestias
como parte de la senectud.
La capacidad de los ancianos para tolerar la cirugía, dependen de los
cambios fisiológicos que hayan tenido lugar con el envejecimiento, la
duración e la intervención quirúrgica y la presencia de una o más
enfermedades crónicas.
Ciertos tipos de cirugía presentan bajos o altos riegos para los ancianos:
Cirugía de bajo riesgo
- Electiva.
- Lejos del diafragma.
- No infectada.
- Permite movilización precoz.
- Requerimiento mínimo de narcóticos.
Cirugía de alto riesgo
- Torácica.
- Radicales de cabeza y cuello.
- Sutura de una dehiscencia.
- Cirugía de urgencia como ejemplo: úlcera perforada u oclusión seguida
de colostomía.
ENSEÑANZA AL ENFERMO EN EL PREOPERATORIO.
Ejercicios de respiración profunda y relajación:
Un objetivo de la asistencia preoperatoria es mostrar la forma de
mejorar la ventilación pulmona