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CUIDADOS DE ENFERMERÍA EN EL POSTOPERATORIO
POSTOPERATORIO INMEDIATO
La enfermera/o que recibe al paciente en la Unidad de Reanimación debe
verificar lo siguiente:
- Diagnóstico médico y tipo de operación.
- Edad del paciente y estado general, permeabilidad de las vías
respiratorias y signos vitales.
- Anestésico y otros medicamentos empleados (p.ej. opioides y otros
analgésicos, relajantes musculares, antibióticos).
- Cualquier problema que haya surgido en el quirófano y que pudiera
influir en la asistencia postoperatoria (p.ej. hemorragia abundante,
choque, paro cardíaco).
- Proceso patológico identificado (averiguar si se ha informado o no al
paciente o a su familia).
- Volúmenes de líquidos administrados, transfusiones.
- Ver presencia de drenajes, catéteres y otros dispositivos similares.
- Información específica del cirujano y anestesista.
En las primeras 24 horas después de la intervención debemos prestar gran
atención a la prevención de cuatro importantes complicaciones:
1. HIPOXIA.
2. HEMORRAGIA.
3. SHOCK.
4. VÓMITOS.
APARATO RESPIRATORIO
Observa frecuencia, ritmo y profundidad respiratoria.
La única forma de saber a ciencia cierta si el paciente respira o no , es
colocar la palma de la mano sobre la boca y nariz, con el fin de sentir el
aliento.
Recuerda que una sobresedación debida a analgésicos o anestésicos generales
puede causar depresión respiratoria.
Es común que las respiraciones sean lentas a causa de los analgésicos.
Las respiraciones superficiales y rápidas pueden deberse a dolor, apósitos
constrictivos, distensión gástrica u obesidad.
Las ruidosas pueden derivarse de obstrucción por secreciones o de posible
relajación de la lengua.
Si hay una producción excesiva de moco produciendo dificultades
respiratorias, colocaremos al paciente sobre un costado, para que el
líquido acumulado salga por los labios. Si tiene los dientes apretados debe
abrirse manualmente la boca.
El tratamiento de la obstrucción faríngea abarca inclinar la cabeza hacia
atrás y presionar hacia delante el ángulo del maxilar inferior como si se
tratara de empujar los dientes inferiores por delante de los superiores.
Esta maniobra hace que la lengua se desplace en sentido anterior y se abran
las vías respiratorias (en ocasiones es necesario sujetar la lengua entre
dos capas de gasa y tirar de ella hacia delante durante algún tiempo).
Con frecuencia el anestesista le coloca un tubo de Mayo al paciente en la
boca, para mantener la permeabilidad respiratoria. No debe quitarse hasta
que ciertos signos como el reflejo nauseoso indiquen que se está
restaurando la acción refleja.
En algunas ocasiones el paciente llega a la sala de Reanimación con la
sonda endotraqueal todavía colocada y suele requerirse a continuación
ventilación mecánica. Ayudaremos a la preparación del respirador.
VALORACIÓN CIRCULATORIA.
Entre las principales complicaciones cardiovasculares que se presentan en
la Sala de Reanimación se encuentran hipotensión y choque, hemorragia e
hipertensión.
La consideración básica en la valoración de la función cardiovascular es
vigilar la aparición de signos de choque y hemorragia.
Los indicadores principales son el aspecto general del paciente y la
medición de las constantes vitales.
Observa la TA y FC y compárala con los niveles pre y preoperatorios. Un
aumento de la TA del paciente en el postoperatorio inmediato puede ser
secundario a la estimulación del sistema nervioso simpático por dolor,
hipoxia o distensión vesical, su disminución es sugestiva de shock,
hemorragia o sobresedación. Un aumento de la FC puede indicar shock,
hemorragia, hipertermia, o dolor.
La hemorragia puede ser externa o interna.
Si es externa hay que inspeccionar con regularidad (principalmente durante
las primeras 24 horas posteriores a la intervención) los apósitos y también
los drenajes, ver cantidad.
Si hay hemorragia entre dos puntos o grapas, coloca gasas estériles con
asepsia haciendo presión con esparadrapo, si no cesa avisar al cirujano,
tendrá que poner otra grapa o punto.
Una pequeña cantidad de sangre en el apósito el primer día es normal.
Si la hemorragia es interna no hay sangre visible, se apreciará por su
estado general.
Puede haber una sección quirúrgica accidental de un vaso sanguíneo o
deterioro de una sutura interna, vigila los signos de shock hipovolémico ya
que es un cuadro de insuficiencia circulatoria por hipovolemia que puede
conducir al paciente a la muerte (palidez, piel húmeda y fría, respiración
rápida, hipotensión arterial, pulso débil y taquicárdico, inquietud,
oliguria; ante cualquier alteración de este tipo avisa al cirujano o lo
puede avisar un compañero para que tu no pierdas tiempo).
Colocar al individuo en posición de choque (acostado sobre su espalda con
la piernas elevadas a un ángulo de 20º y las rodillas estiladas).
Prepara el equipo necesario para una perfusión intravenosa, si es que el
paciente no la tiene implantada, si ya la tiene acelera el ritmo de goteo,
no pierdas de vista al paciente.
Control frecuente de signos vitales.
Comprueba que en el laboratorio hay sangre cruzada para el, si no prepara
para extracción de sangre para grupo Rh, Hto, Hgb y pruebas cruzadas.
Asegúrate de que la vía de perfusión es buena y pueden pasar abundantes
líquidos.
Debes de saber también que habrá una posible intervención quirúrgica de
urgencia para localizar y controlar la hemorragia, una vez restablecido el
shock.
Colocación de sonda vesical para controlar expulsión de orina.
Posible terapia de oxigeno para saturar todos los glóbulos rojos con
oxígeno para los tejidos.
NAUSEAS Y VÓMITOS
Pueden aparecer como consecuencia del dolor, la manipulación de órganos y
los analgésicos narcóticos.
Ante la menor indicación de náuseas se coloca al paciente por completo
sobre un costado para que drene por la boca y para prevenir la
brocoaspiración.
Sujetarse la incisión al vomitar alivia el dolor. Se registrará la hora,
cantidad y naturaleza de los vómitos. Si son frecuentes lo comunicaremos al
cirujano.
En cirugía de aparato digestivo se coloca por anticipado, sonda
nasogástrica, que no se retira hasta que el paciente recobra el
peristaltismo.
Es muy importante conocer cualquier aspecto con relación a los
antecedentes preoperatorios que puedan tener importancia, p. ej.: si el
paciente es alérgico, diabético, epiléptico, también debemos saber el
diagnóstico médico y tipo de intervención realizada.
Observaremos el nivel de conciencia, ver que las sondas y drenajes no estén
obstruidas, es decir verificar el funcionamiento de todo el equipo.
DOLOR.
El grado, la intensidad y tolerancia al dolor en el postoperatorio
dependen del sitio de la incisión, tipo de operación, magnitud del
traumatismo quirúrgico, tipo de anestésico empleado y vía de
administración.
Los analgésicos opioides suelen prescribirse para aliviar el dolor y
molestias en el postoperatorio inmediato. Es más efectivo prevenir el dolor
que utilizar las dosis según se requieran, ya que con esta medida los
medicamentos se administran durante los intervalos prescritos en lugar de
que se apliquen cuando el dolor se vuelve intenso e insoportable.
Muchos pacientes (y algún miembro del personal que proporciona los
cuidados) se preocupan bastante por el riesgo de adicción a los opioides
durante el postoperatorio. Sin embargo el riesgo es insignificante cuando
se utilizan por períodos breves para controlar el dolor. En el caso de la
analgesia controlada por el paciente se permite que cada paciente se
administre a si mismo medicamentos para el dolor en caso necesario, la
cantidad de medicamento administrada por vía intravenosa o epidural y el
lapso de liberación del mismo están controlados por el dispositivo de
analgesia, los dos requisitos necesarios para ello son:
1. Comprensión de la necesidad de dosificarse a si mismo.
2. Capacidad física para hacerlo.
El tratamiento efectivo del dolor permite que el individuo participe en su
cuidado, realice ejercicios de respiración profunda y de las extremidades
inferiores y tolere la actividad.
Hay que tener en cuenta que los dolores agudos en zonas no próximas a la
incisión no sor normales e indican la existencia de complicaciones y deben
comunicarse siempre al cirujano. Ej.: si el paciente fue sometido a cirugía
abdominal y el dolor se localiza en el tórax, no se administrará el
analgésico, en vez de ello se comunicará para averiguar su causa. En caso
de dolor en la incisión, se administrarán los analgésicos prescritos.
También es conveniente cambiarles de posición y realizar ejercicios de
relajación. Nunca se administrará un narcótico al paciente cuya presión
arterial haya bajado sin antes consultar al médico. La morfina deprime la
respiración, si la frecuencia respiratoria es menor de 12 resp/mn no se
empleará sin antes consultar.
RETENCIÓN URINARIA.
Si el paciente está sondado el gasto urinario no debe ser menor de 30
ml/h.
Si no está sondado , el paciente con retención urinaria, siente ganas de
orinar, pero no puede conseguirlo. Muchas veces no pueden orinar acostados
y es necesario ponerlos sentados o de pié. Anotar volumen de cada micción.
Si el paciente no puede orinar, se permitirá que transcurran unas 8 horas
de la operación antes de sondarlo. Es necesario evitar la distensi